¿Cómo hacer personajes? Mi estrategia inicial.

 A lo largo de mi proceso como escritor, he descubierto que uno de los pilares más importantes para sostener una historia sólida y convincente son los personajes. No solo porque mueven la trama, sino porque son el puente emocional entre el lector y el mundo que estoy construyendo. A lo largo del tiempo, he ido desarrollando una metodología bastante orgánica y humana para darles vida: observo el mundo que me rodea y lo convierto en materia prima creativa.

Mi proceso empieza con algo muy sencillo: personas reales. Muchas veces mis personajes nacen inspirados por alguien que conozco, amigos, familia, colegas, maestros,  alguien que he visto actuar en la vida real, o incluso una figura histórica que me parece fascinante. No importa si es un amigo, un familiar, un personaje de la historia antigua o un desconocido con una actitud particular en la fila de un banco o en un restaurante. Lo que me atrae es esa chispa, ese detalle específico —una forma de hablar, una contradicción interna, una reacción inesperada— que me hace pensar: “aquí hay una historia” " aquí puedo empezar a contar una historia".

Sin embargo, no me limito a replicar a estas personas como si fueran retratos. Mi objetivo no es copiar, sino transformar. Una vez tengo esa base humana real, comienzo a combinarla con elementos ficticios: trasfondos únicos, contextos dramáticos, motivaciones profundas o habilidades que no existen en el mundo real. Juego con los contrastes, las contradicciones y las posibilidades. A veces tomo el carácter dulce de alguien que conozco y lo coloco dentro de un personaje con un pasado oscuro. O al revés: un personaje con apariencia intimidante puede tener una ternura que nadie esperaría.

También me gusta pensar en los personajes como construcciones en capas. Empiezo por lo más evidente: cómo se ven, cómo hablan, qué quieren. Pero luego me adentro en lo más complejo: ¿Qué temen?, ¿a qué se aferran?, ¿Qué los hace quebrarse?, ¿Qué los hace levantarse de nuevo? Estas preguntas me ayudan a dotarlos de tridimensionalidad. Porque los personajes más interesantes no son los perfectos, sino los contradictorios. Aquellos que se equivocan, que evolucionan, que cargan cicatrices.

Es curioso cómo, muchas veces, al trabajar así, descubro cosas nuevas sobre mí mismo. Crear personajes no solo es una forma de dar vida a una historia, también es una forma de explorar la condición humana desde múltiples ángulos. Los lectores suelen preguntar de dónde salen esos personajes tan vivos y cercanos, y la respuesta suele ser simple: salen del mundo real, pero también del ejercicio constante de imaginar lo que ese mundo no nos deja ver a simple vista.


Para mí, crear personajes es una mezcla de observación, empatía y juego creativo. Es construir espejos rotos que, juntos, reflejan una verdad más profunda. Y en ese proceso, cada personaje termina sorprendiéndome tanto como al lector.


Espero disfrutaras de esta breve lectura.

Alan Leo Garnet.

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