Te amaré por millones de años.
Cuando su amada Euridice falleció su único propósito fue rescatarla del inframundo, no era un héroe, no tenía el poderío de Heracles o la mente aguda de Odiseo solo un sentimiento que recalcitraba su alma carcomiendo su corazón y una pequeña lira, un regalo de bodas, una boda que no vio ni un día de dicha ya que el veneno de la sierpe había segado la vida de Euridice, un trato con la muerte él hizo, para en el inframundo poder vagar sin miedo a la condena pero aun asi rey y reina del mundo subterraneo lo encontraron cuando entro al inframundo.
Hades y Persefone lo increparon y cuestionaron sobre su presencia en sus dominios, la mirada del señor de los muertos era aterradora, imposible de mantener sin volverse loco o caer en desesperación, mientras los ojos de Perséfone eran gélidos como el invierno inmisericorde, aun así algo vio el joven héroe afligido en esos dos entes omnipotentes, existía una coneccion mas fuerte que el paso del tiempo entre ellos una promesa cíclica de vida, muerte y renacimiento, algo que es constante en mortales y dioses por igual, el héroe noto la chispa que él y Euridice tuvieron cuando ella vivía, amor, el amor de una pareja que es reciproco, el amor que regala flores y recibe bombones, el amor que aun bajo la navaja del tiempo no se perturba, un amor que muchos dicen solo puedes sentir una vez en la vida. Un amor por el que vale la pena morir una y mil veces con tal de sentirlo al menos un instante.
Con determinación supo que tenía que hacer, su lira tomo con calidez entre sus manos de artista y respondió a las preguntas del rey y la reina del inframundo con lo unico que quiza podria salvar a Euridice, las palabras curdas no serían suficiente para expresar lo que rugía y siseaba en su pecho, su voz fue suave como el terciopelo pero firme como los rayos de sol matutinos, sus dedos bailaron entre las cuerdas de su lira evocando la melancolía y la soledad, habló de la muerte prematura de un amor que apenas empezaba a consolidarse, habló de cómo celebraba su boda con Euridice, como bailaron en un jardín apartados de sus invitados ya entrada la noche y como accidentalmente los pies de su amada dieron con el veneno de una sierpe.
Su canto conmovió a millares de almas del inframundo, las moiras lloraron amargamente mientras los versos llenaron cada rincón del reino de Hades, el dios de los muertos miro a Perséfone mientras escuchaba la canción y recordó el inicio de la primavera, todos los años su amada debía ausentarse del inframundo para darle la bienvenida a la primavera y no volvería con él al inframundo hasta que el otoño dejase todos los árboles sin hojas, era una espera agónica y amarga. Persefone también padecía esta espera pero debían cumplir con este ciclo para que en la tierra existiera cosecha para bestias y hombres cada año, sin Perséfone la primavera simplemente no llegaba al mundo de los vivos. Conmovidos rey y reina le dieron una oportunidad al héroe de salvar a su amada Euridice.
Este es solo una parte del mito de Orfeo hijo de Oneiros, gracias al tiempo aún podemos escuchar su canción, el día de hoy te voy a obsequiar dicha pieza y un consejo mi querido lector, ama, ama con intensidad y cuando encuentres a alguien que te ame con el mismo fervor viaja al inframundo si hace falta, para proteger dicho amor.
Gracias por ser una llama cálida en mi eterno invierno, gracias por traer la primavera con tu sonrisa cada vez que cruzas por mi sendero y espero poder seguir siendo el guardián de lo que hemos construido, por este año y millones de años más.
La cancion de Orfeo:
https://www.youtube.com/watch?v=dcPlbI_9szo
Alan Leo Garnet.
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