El parque que nunca debió reabrirse. Jurassic World, 2015.
El sueño de Hammond corrompido. Hay algo profundamente perturbador en la premisa de Jurassic World que creo que muchos pasamos por alto en el entusiasmo del estreno: alguien, en algún momento, tomó la decisión consciente de volver a abrir un parque de dinosaurios. No un parque cualquiera, no un zoológico de reptiles imponentes, sino el mismo tipo de experimento que en dos ocasiones previas había terminado en catástrofe, en muertes, en la demostración más brutal posible de que la naturaleza no negocia con la ambición humana. Y aun así, InGen lo intentó de nuevo. Simon Masrani lo intentó de nuevo. El mundo entero lo permitió. Eso, antes de que la primera imagen de los raptores aparezca en pantalla, ya dice algo devastador sobre nosotros como especie. Jurassic World llega veintidós años después del parque jurásico original, dirigida por Colin Trevorrow y con un presupuesto que habría hecho parpadear al mismísimo John Hammond, y se planta ante el espectador con una pregunta implíci...