La verdadera gloria de la humanidad.

 Las ciencias naturales han sido, sin duda, uno de los pilares fundamentales en el desarrollo de la humanidad. A través de ellas, hemos logrado comprender el mundo que nos rodea, desde los mecanismos que rigen el universo hasta los procesos biológicos que nos mantienen vivos. Mi aprecio por las ciencias naturales es profundo, casi religioso diría yo, porque gracias a ellas, hoy disfrutamos de los logros y avances que definen nuestra existencia diaria. Seguramente puedes leer esto gracias a un ordenador o un teléfono inteligente, sin demeritar a las ingenierias, como tendriamos tales piezas punteras del ingenio tecnológico sin los químicos y geólogos que estudiaron hace centurias la naturaleza más elemental de las sustancias presentes entre rocas y areniscas, gracias a las ciencias naturales sabemos cómo bailan los átomos de la materia, como interactúan las células en un entorno específico o como un planeta pasa por máximos glaciares o periodos de relativa estabilidad climática, podemos predecir hasta cierto punto los ciclos de sequía y de bonanza, enriquecer nuestros cultivos hibridar plantas y crear algo que hoy es tan cotidiano como un limón. 

Todo es ciencia en el mundo moderno y el humano es un ser curioso por naturaleza, desde muy jóvenes solemos radicar a nuestro entorno preguntas, y aun si en el futuro no nos formemos como científicos todos nosotros tenemos un pequeño Isaac Newton, una Marie Curie o un Charles Darwin preguntando cosas grandes o pequeñas en nuestro mundo mutable.        

Como ya lo he expresado en entradas previas de este blog, soy un científico empedernido, adoro mi carrera aun con los agravios que a veces conlleva, pero soy un profesional gracias a la ciencia y a científicos y científicas valiosos que me forjaron, maestros y profesoras, tutores y compañeros de clase, muchos los conocí en persona otros solo a través de sus libros, pero de todos tengo alguna enseñanza invaluable y cada lección me grabó en fuego una máxima como biólogo, la vida es lo más valioso que existe, por eso siempre cambia, ella sabe el valor que tiene, hará lo que sea para avanzar y encontrar nuevos horizontes.     

Hoy en día, vivimos en un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, y detrás de cada avance tecnológico hay una comprensión fundamental de las ciencias naturales. Las vacunas, los dispositivos electrónicos biomédicos, las energías renovables, todos estos son ejemplos de cómo el conocimiento científico ha hecho posible una vida más larga, más saludable y más conectada.

Las ciencias naturales no solo nos han permitido avanzar tecnológicamente, sino que también nos han dado una perspectiva de nuestra posición en el cosmos. Nos dice a diario que debemos cuidar nuestro mundo, aunque aún existan cabras díscolas en este gran rebaño humano que se niegan a ver la verdad, la humanidad se eleva y avanza incluso a pesar de esos individuos anticientificos, magnates sin conciencia de entorno natural, o políticos con más codicia o ego que conciencia son solo algunos de los más peligrosos, algo que podría abordar más a detalle en una entrada futura de este nuestro espacio de reflexión.  

En definitiva, la humanidad es gloriosa hoy en día gracias a las ciencias naturales. Son la base sobre la cual hemos construido nuestras sociedades y nuestras vidas, y seguirán siendo la brújula que guiará nuestro progreso en el futuro.

Me gustaría para terminar compartir una cita de un pensador y poeta de mi país de origen, una frase que siempre me enamoró desde que la oí por primera vez.

 “Y creemos en el hombre y en su hermosa vocación de salvar para el mañana, las estrellas y la flor.” Carlos Medellin Forero. 


Gracias por su tiempo, espero hayan disfrutado esta humilde lectura.

Alan Leo Garnet.

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