Cuando la extinción murio, Jurassic Park 1993.
El libro que inició todo.
Michael Crichton, escritor y guionista, un autor con una prosa única, metodica, analitica, honesta, crítica y aveces mortaz, incalculable en su valor. De su puño y letra nació una obra que cambió el cine para siempre, algo que llegó en el momento preciso para innovar con efectos especiales míticos, una historia que hacía magia con ciencia y se las arregló para hacernos soñar con los titanes del pasado y traerlos de vuelta en un acto de nigromancia tan hermoso y aterrador a partes iguales que nos hizo soñar con extinguir a la extinción misma.
Parque Jurásico de 1993 es un milagro cinematográfico, cada persona involucrada en ese largometraje debía estar en el por providencia, aun siendo tan diferente en torno a la obra literaria que lo creó, el largometraje era lo suficientemente salvaje para enseñarnos el terror de jugar a ser dios, y la fantasía de jugar con tamaño poder en nuestras inmaduras manos. Incontables mentes se fascinaron lo suficiente como para forjar carreras a partir del argumento central de esta obra, he perdido la cuenta ya de cuántos ingenieros de sistemas, biólogos moleculares, genetistas, animadores y paleontólogos aman esta historia, incluyendome por supuesto.
Hoy es un hito, no hay persona en el mundo que no la conozca y gracias a ella mi generación y las siguientes aman a los dinosaurios, Steven Spielverg hizo quizá el mejor trato de su vida comprando los derechos de adaptar esta obra a la gran pantalla y cada actor y actriz de esta ecuación de caos y vida primigenia hizo un trabajo excepcional encarnando esta epopeya de supervivencia, resiliencia y renacimiento.
Cuando la prehistoria irrumpe en la historia.
El ritmo es tenue y calmado al inicio, solo un susto en la Isla Nublar y vamos con los protagonicos humanos, solo están poniendo las piezas en el tablero preparando el cataclismo tecnológico y biológico que hoy más de treinta años después nos sigue fascinando y aterrando. La primera vez que vi las escenas más icónicas de esta película perdí la vista por las lágrimas, no hay persona en el mundo, que no sienta algo sobrecogedor al ver al poderoso Brachiosaurus. Poco después de que nuestros protagonistas arribaran a la Isla Nublar, ver a este gigante amable es simplemente mágico, ver las manadas de Parasaurolophus junto con más colosos de cuello largo con la mítica banda sonora del prodigioso John Williams, es algo que llena el corazón, sientes que algo antiguo y sagrado está contigo algo que no puedo dimensionar con palabras, es solo gozo en su estado más primordial.
Soberana resurecta.
Pero sin duda la estrella de la película es la reina, la reina de los lagartos terribles, la mandíbula inmisericorde y el rugido más icónico del cine. La Tyrannosaurus, Roberta o Rexy como cariñosamente la bautizamos los más fanáticos, una reina de poder brutal, una fuerza de la naturaleza que no puede ser contenida y el dinosaurio carnivoro mas peligroso en la isla, no hay escena mala de Rexy, cada vez que aparecía, la piel se enfría y nuestros músculos se paralizan, ante tal poder la especie humana no es más que una botana mas.
Ninguna estrella esta completa sin un cielo que le rodee, Dilophosaurus, Velociraptores, Gallimimus, Triceratops. Todo dinosaurio que aparece en este largometraje brilla con luz propia y seguramente tienes guardada en la memoria alguna de sus escenas. Antes de hablar de los dinosaurios más aterradores de la película y que no me permito terminar esta pequeña reseña sin mencionar a mis amados Raptores, quiero rescatar algo que se que ayudó a transmitir la magia de estos reptiles terribles, los efectos prácticos y los animatronicos.
La escena de la Triceratops enferma tiene las actuaciones que tiene gracias a dichos efectos, los actores no hacen pantomimas ante un imaginario, interactúan con algo tangible, por eso hasta los niños actuaron tan bien, algo que debería recordar el cine moderno que repleta todo con efectos digitales, dejando demasiado realismo en la mente y poco en el escenario, por más claro que sea un director no puedes evitar que el actor tenga otro imaginario, para ir en la misma pagina es mejor tener algo palpable para que tanto actor como espectador se crean lo que nos propone el director en la pantalla.
Las garras de pesadilla.
Tanto en la novela como en la película el Tyrannosaurus es el mayor depredador de la isla, pero no es el más aterrador, ese título sin duda le pertenece a los Velociraptores.
Su inteligencia, su sutileza, su capacidad de abrir puertas y su tamaño, sus ruidos antinaturales, sus miradas frías, sus dientes y sus garras curvas. Todo en estos animales grita ¡pánico!, adicionalmente ni siquiera con armamento un cazador experimentado fue rival para estos ingeniosos animales, ni siquiera Dennis Nedry, el personaje que cataliza el caos tecnológico en el parque, tuvo el atrevimiento de tocar la alambrada de los Velociraptores.
La escena de la cocina, es tan icónica que ha sido referenciada en la última película de mundo jurásico, pero aun así no le llega a los talones armados a mis asesinos prehistóricos de la película original. Hubieran devorado vivos a los nietos de John Hammond y a los Doctores Alan Grant y Ellie Sattler de no ser por Rexy.
En conclusión, la mejor película de la franquicia jurásica. Si no llegaste a verla permítete disfrutar al menos una vez en tu vida. No tiene nada de desperdicio y pese a que esta reseña es sobre la película y no el libro, también aprovechó en recomendar ambos libros del maestro Crichton.
Espero disfrutaras de esta humilde reseña.
Alan Leo Garnet.
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